Cerro Tronador, paraíso de los montañistas

Entre las maravillas geográficas que enmarcan la ciudad de Bariloche, el Cerro Tronador es una de las elevaciones emblemáticas de la cordillera patagónica y el Parque Nahuel Huapi. Se trata de un volcán de casi 3500 metros de altura y geológicamente activo, aunque se calcula que su última erupción fue hace 10 mil años, por lo que hay mínimas posibilidades de que vuelva a ingresar en actividad.

Distinguido como el más alto de la zona, el cerro tiene tres picos (el Argentino, el Chileno y el Internacional) y marca la frontera entre Argentina y Chile. Sus míticos relieves, sus siete icónicos glaciares y sus tesoros naturales lo convierten en uno de los paseos predilectos para el ecoturismo y la aventura. Escaladores de todas partes llegan al Tronador dispuestos a desafiar sus vertiginosas alturas.

Travesías en el Cerro Tronador

Los 90 kilómetros que separan al Cerro Tronador de San Carlos de Bariloche ofrecen en sí mismos una magnífica travesía. La ruta 258 que conduce al cerro bordea sitios espectaculares como el Lago Gutiérrez y el Lago Mascardi, con  vistas al Cerro Catedral. Luego se toma un desvío que cruza el río Manso, llegando finalmente al cerro Tronador. Cada kilómetro del recorrido es un paisaje nuevo y deslumbrante, ideal para los amantes de la fotografía. Hay caminos sinuosos que requieren conducir con precaución.

Desde la base del cerro parten varias visitas atractivas. La primera son los llamados “Ventisqueros Negros”, zona de la base en que los hielos se tiñen de ese color a causa de los sedimentos acarreados, y desde donde se vislumbran los altos picos del cerro. También son de visita obligada el rocoso anfiteatro natural conocido como “Garganta del Diablo” y la fascinante Cascada Los Alerces, un salto de agua de 70 metros al que se llega fácilmente por un camino bien señalizado.

Entre los glaciares Castaño Overo y Alerces se emplaza el tradicional Refugio Otto Meiling, otro punto de gran interés, ideal como base para las diversas actividades. Además de alojamiento climatizado, el Refugio ofrece una zona de camping gratuita y permite hacer uso de la cocina a un costo mínimo.

Del Refugio parte el camino de ascenso hasta la cumbre, solo apto para aventureros experimentados. La travesía dura varias horas y conduce por vertiginosas pendientes y quebradas, recorriendo el Filo de la Motte, el Filo de la Vieja y el portezuelo.  Al llegar a la cima se contempla un asombroso panorama de lagos argentinos y chilenos, así como el exuberante Parque Lanín.

Aunque su ascenso se recomienda a montañistas expertos, los grupos turísticos y familiares también pueden disfrutar de los alrededores y la base del Cerro Tronador. Muchos operadores de Bariloche ofrecen en sus programas excursiones completas a este sitio, incluyendo travesías con guías de montaña y estadías de varios días en el refugio.

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