La hora en Bariloche

Bariloche se ubica en la Zona Argentine Time, al igual que el resto del territorio argentino. Su hora estándar es GTM -3, por lo que se calcula restando tres horas al horario central de Greenwich. Así como la de todas las ciudades argentinas, la hora en Bariloche  es igual a la de Porto Alegre, San Pablo, Río de Janeiro, Brasilia y Montevideo. En Bariloche no se implementa el horario de verano.

Conoce la diferencia horaria entre Bariloche y otras ciudades:

  • Guatemala -9
  • San Salvador -3
  • Méjico D.F. -3
  • Santo Domingo -2
  • Lima -2
  • Caracas -1
  • La Habana -1
  • La Paz -1
  • Asunción -1 (durante el horario de verano de Paraguay la diferencia es +0)
  • Santiago de Chile -1 (durante el horario de verano de Chile la diferencia es +0)
  • Montevideo +0 (durante el horario de verano de Uruguay la diferencia es +1)
  • San Pablo +0
  • Rio de Janeiro +0
  • Madrid +4
  • Barcelona +4
  • Miami +8

 

Turismo en Bariloche

La enorme gama de paisajes de la Argentina tiene en Bariloche un destino turístico especial, distinguido como el centro de turismo invernal más importante de América Latina. Situada en los majestuosos Andes de la Patagonia, San Carlos de Bariloche es la principal ciudad del departamento al que da nombre, Bariloche, y de la provincia donde se sitúa, Río Negro. El turismo en Bariloche es la actividad económica fundamental de la región, gracias a su magnífica infraestructura urbana y su privilegiado entorno natural.

Elevados cerros de la cordillera cubiertos de nieve, lagos plácidos como un espejo, abundantes árboles nativos y variados ejemplares de la fauna autóctona componen el paisaje ecológico incomparable del Parque Nacional Nahuel Huapi, junto al cual se ubica San Carlos de Bariloche. La ciudad tiene su eje lacustre el Lago Nahuel Huapi, en torno al cual se extienden las altas montañas de la cordillera formando una postal inolvidable.

San Carlos de Bariloche, ciudad cultural

Este impresionante marco natural da refugio a una ciudad cautivante en sí misma, donde la infraestructura moderna con sus avanzados servicios turísticos y comerciales se mixtura con las tradiciones montañistas que la vieron nacer como pequeña villa andina a principios del siglo XX. Región de los indios mapuches, el interés turístico que despertó Bariloche con sus laderas inmejorables para el esquí pronto resultó en el desarrollo de una magnífica ciudad.

El Centro Cívico, fundado a finales de la década del treinta, es el símbolo de ese impulso turístico de Bariloche, inspirado en la pintoresca arquitectura de las villas alpinas. Varios museos y centros culturales se emplazan en el área urbana de la ciudad, con interesantes propuestas para los turistas. La Catedral Metropolitana de Bariloche, una de las más bonitas del país, es otro foco de gran atracción entre los visitantes. Para los numerosos grupos de jóvenes que llegan en invierno, la noche barilochense se abre con un abanico de alternativas para salir a bailar y divertirse. También son emblemáticas las numerosas chocolaterías distribuidas por toda la ciudad, que ofrecen a los turistas chocolates de alta calidad conocidos en todo el mundo.

Naturaleza y aventura en el paisaje de Bariloche

Los amantes del esquí encuentran en los cerros de Bariloche un escenario estupendo para esta actividad. Entre junio y setiembre, los meses invernales, la nieve forma pistas naturales que convocan a miles de aficionados. El Cerro Catedral, el más alto de Bariloche, es también el centro de esquí más importante de la región, donde expertos y novatos se reúnen a disfrutar la adrenalina de los deportes de nieve. Los viajes en teleférico y los miradores a lo alto de las montañas son clásicos paseos por los relieves patagónicos.

En primavera y verano, el ecoturismo tiene su cita en las impactantes reservas forestales  a orillas de los lagos. El centenario Bosque de Arrayanes, la mítica Isla Victoria, el panorama del Cerro Campanario, la península de Llao Llao… Los paisajes de Bariloche se concatenan en estampas fascinantes. La época cálida es ideal para la pesca y los deportes acuáticos. Los días calurosos de diciembre a marzo invitan a tardes de playa en los balnearios de Bariloche.

Nieve, playa, bosque, montaña, cultura, tradición y servicios de primer nivel, todo en un solo destino. Desde grupos familiares hasta adolescentes e intrépidos aventureros, todos encuentran en Bariloche incontables opciones para disfrutar de una estadía de ensueño.

Cuándo viajar a Bariloche

Considerado el destino turístico invernal más importante de Sudamérica, no es difícil concluir que el invierno es la estación más concurrida de Bariloche. Entre junio y principios de setiembre se extiende la temporada alta en la ciudad: la nieve cubre los cerros, los centros de esquí se colman de turistas y los paisajes de montaña adquieren esa magia inconfundible que solo el invierno les puede dar. Pero Bariloche también puede disfrutarse en otras estaciones. Dependiendo de los paseos y actividades que desees realizar, descubre cuándo viajar a Bariloche según las características de cada temporada.

La temporada alta de Bariloche

Sin lugar a dudas, las vacaciones de julio (conocidas como “vacaciones de invierno”) son el pico más alto del turismo de temporada, ya que se realizan las tradicionales excursiones de estudiantes y quinceañeros de toda la región. El turismo adolescente encuentra en esta época del año el mejor momento para disfrutar de Bariloche compartiendo la experiencia con jóvenes de diferentes lugares. Las familias argentinas y de los países vecinos también aprovechan las vacaciones escolares para visitar Bariloche y practicar deportes de nieve. El Centro de Esquí del Cerro Catedral, el mayor del continente, es el foco del turismo invernal.

Durante el invierno también es posible participar de importantes celebraciones como la Fiesta Nacional de la Nieve o la Fiesta de las Colectividades. Quienes prefieren una estadía más tranquila, pueden optar por los meses de junio, agosto o setiembre, también aptos para el esquí pero menos desbordados de turistas jóvenes.

Temporadas bajas  en Bariloche

Aunque la temporada invernal atrae a miles de turistas por la posibilidad de disfrutar los deportes de nieve, durante el resto del año Bariloche ofrece excursiones imperdibles. Si lo que deseas es recorrer los paisajes lacustres, conectarte con la naturaleza en todo su verdor y realizar deportes aventura, las estaciones cálidas son la temporada ideal para visitar Bariloche.

La primavera es la estación favorita de los amantes de la pesca deportiva, ya que se habilitan gran cantidad de puntos para esta actividad. Además, al ser considerada temporada baja, la tranquilidad es mucho mayor que en los agitados meses de invierno. Claro que si lo que buscas es serenidad, la estación con menor afluencia es el otoño, dada la cantidad de lluvias que se registran en esos meses. No obstante, San Carlos de Bariloche tiene gran variedad de atracciones culturales e históricas que no requieren de un clima perfecto para cautivar a los turistas.

El verano, con sus temperaturas cálidas y sus días predominantemente soleados, revelan la otra faceta de Bariloche: sus playas. Las costas de los lagos se vuelven el sitio elegido por muchos turistas para refrescarse en una tarde de calor, realizar deportes acuáticos o pescar. Playa Bonita y Villa Tacul son los principales balnearios de Bariloche, sitios de visita obligada durante la temporada estival. Por si fuera poco, aún en verano, por el descenso de temperatura en las noches, las cimas de los cerros permanecen nevadas, confiriendo al paisaje su sello indiscutible.

Clima en Bariloche

La ciudad de Bariloche y su entorno se caracterizan por un clima de alta montaña, con fuertes lluvias invernales, vientos constantes y temperaturas frescas. Si bien el frío invierno (de junio a setiembre) es la estación más representativa, el clima en Bariloche cuenta con cuatro estaciones diferenciadas, presentando un otoño lluvioso (de abril a junio), una primavera templada (de setiembre a noviembre) y un verano seco con temperaturas agradables (de diciembre a marzo).

El promedio anual de temperatura en Bariloche es de 8ºC. Atendiendo esta cifra, parece imposible imaginar que en verano hay máximas que llegan a los 30ºC o que en invierno hay mínimas de -20ºC. Ello se explica por la gran inestabilidad y variabilidad que define al clima en Bariloche.  La máxima amplitud climática se alcanza a lo largo del día: cuando cae el sol la temperatura desciende significativamente, por lo que en todas las estaciones encontramos grandes diferencias climáticas entre el día y la noche.

Aunque entre mayo y agosto se concentra la mayor parte de las precipitaciones y bajas temperaturas, también es común que aparezcan a lo largo del año. El total de las precipitaciones anuales (gran parte de ellas en forma de nieve) es de unos 800 mm. Los vientos soplan de manera constante desde el oeste durante todo el año, aunque en noviembre alcanza su máxima intensidad llegando a los 100 km/h.

Invierno en Bariloche

Con sus cerros nevados y los centros de esquí en pleno funcionamiento, el invierno de Bariloche es la temporada preferida por los turistas. Si planeas visitar la ciudad en invierno, ten en cuenta que las temperaturas diurnas no superan los 10ºC, mientras que las nocturnas siempre se ubican en grados bajo cero. Con las bajas temperaturas, los ríos se enfrían y algunos lagos se congelan. El invierno es además la estación con menos horas de sol, ya que sale a las 8:30 y se pone a las 18:30.

La sensación térmica también desciende si nos encontramos en la cima de los cerros, dados los fuertes vientos que allí soplan. Si estás en el centro cívico de la ciudad, siempre lleva un abrigo extra cuando vayas a esquiar, sobre todo en las alturas del Cerro Catedral.

Verano en Bariloche

Como en todo el hemisferio sur, las temperaturas veraniegas de Bariloche promedian  los 20ºC, con días calurosos y noches agradables. La variación de temperatura durante la noche es notoria, llegando  descender 15ºC. La luz solar brilla durante más tiempo en el verano, entre las 5:30 y las 21:30.

Primavera y otoño en Bariloche

La temperatura en otoño y primavera es similar, en el entorno de los 5ºC mensuales. Las máximas son más altas durante la primavera, aunque también se mantienen mínimas propias de la estación fría. El otoño es la estación húmeda por excelencia, con lluvias que llegan a los 140 mm en junio. En setiembre la temperatura empieza a ascender, y con ella disminuyen las precipitaciones y el porcentaje de humedad.