Cerro Tronador, paraíso de los montañistas

Entre las maravillas geográficas que enmarcan la ciudad de Bariloche, el Cerro Tronador es una de las elevaciones emblemáticas de la cordillera patagónica y el Parque Nahuel Huapi. Se trata de un volcán de casi 3500 metros de altura y geológicamente activo, aunque se calcula que su última erupción fue hace 10 mil años, por lo que hay mínimas posibilidades de que vuelva a ingresar en actividad.

Distinguido como el más alto de la zona, el cerro tiene tres picos (el Argentino, el Chileno y el Internacional) y marca la frontera entre Argentina y Chile. Sus míticos relieves, sus siete icónicos glaciares y sus tesoros naturales lo convierten en uno de los paseos predilectos para el ecoturismo y la aventura. Escaladores de todas partes llegan al Tronador dispuestos a desafiar sus vertiginosas alturas.

Travesías en el Cerro Tronador

Los 90 kilómetros que separan al Cerro Tronador de San Carlos de Bariloche ofrecen en sí mismos una magnífica travesía. La ruta 258 que conduce al cerro bordea sitios espectaculares como el Lago Gutiérrez y el Lago Mascardi, con  vistas al Cerro Catedral. Luego se toma un desvío que cruza el río Manso, llegando finalmente al cerro Tronador. Cada kilómetro del recorrido es un paisaje nuevo y deslumbrante, ideal para los amantes de la fotografía. Hay caminos sinuosos que requieren conducir con precaución.

Desde la base del cerro parten varias visitas atractivas. La primera son los llamados “Ventisqueros Negros”, zona de la base en que los hielos se tiñen de ese color a causa de los sedimentos acarreados, y desde donde se vislumbran los altos picos del cerro. También son de visita obligada el rocoso anfiteatro natural conocido como “Garganta del Diablo” y la fascinante Cascada Los Alerces, un salto de agua de 70 metros al que se llega fácilmente por un camino bien señalizado.

Entre los glaciares Castaño Overo y Alerces se emplaza el tradicional Refugio Otto Meiling, otro punto de gran interés, ideal como base para las diversas actividades. Además de alojamiento climatizado, el Refugio ofrece una zona de camping gratuita y permite hacer uso de la cocina a un costo mínimo.

Del Refugio parte el camino de ascenso hasta la cumbre, solo apto para aventureros experimentados. La travesía dura varias horas y conduce por vertiginosas pendientes y quebradas, recorriendo el Filo de la Motte, el Filo de la Vieja y el portezuelo.  Al llegar a la cima se contempla un asombroso panorama de lagos argentinos y chilenos, así como el exuberante Parque Lanín.

Aunque su ascenso se recomienda a montañistas expertos, los grupos turísticos y familiares también pueden disfrutar de los alrededores y la base del Cerro Tronador. Muchos operadores de Bariloche ofrecen en sus programas excursiones completas a este sitio, incluyendo travesías con guías de montaña y estadías de varios días en el refugio.

Mountain Bike en Bariloche

Los imprevisibles relieves de la cordillera patagónica son un ámbito inmejorable para el ciclismo de montaña. Los aficionados al deporte aventura tienen muchas opciones para practicar Mountain Bike en Bariloche, disfrutando de la naturaleza de la forma más vertiginosa.

Los senderos de tierra entre los bosques y las pendientes de los cerros presentan niveles de diversa dificultad para andar en bicicleta. Hay áreas recomendadas para principiantes (quienes no dominan los cambios de la bicicleta), para avanzados (con dominio de cambios y entrenamiento medio) y para expertos (con excelente manejo de la bicicleta y experiencia en caminos de montaña). En cada caso, es importante averiguar con un guía sobre la dificultad de cada recorrido. Los circuitos de mayor dificultad son los que presentan desniveles muy pronunciados, con subidas empinadas y bajadas peligrosas.

Los lugares preferidos para el Mountain Bike son el Cerro Catedral (donde se inauguró un Bike Park exclusivo para la actividad), el entorno del Lago Gutiérrez, el Circuito Chico, el Refugio Neumeyer, el arroyo Casa de Piedra, Colonia Suiza, el Cerro López, el Cerro Challhuaco, el Cerro Otto y la Laguna Llum. También hay fascinantes travesías: del Lago Mascardi al Lago Steffen, de Villa Los Coihues  en Lago Gutiérrez a Villa Catedral o del Paso Pérez Rosales a Peulla, en el cruce a Chile.

 Para aprovechar en plenitud los paseos, tómate todo el tiempo necesario para recorrer los caminos deseados y detenerte a contemplar los espléndidos panoramas que se abren con cada pedaleo. Lo más conveniente es realizar tours de medio día o de una jornada entera, sobre todo si los trayectos presentan dificultades. La primavera y el verano son las épocas ideales para este deporte al aire libre, aunque el invierno ofrece impactantes vistas con sus paisajes nevados.

Muchos deportistas avezados traen su propia bicicleta, aunque también es posible alquilar un equipo en distintos locales del centro de Bariloche. Otra opción para vivir a pleno la aventura del Mountain Bike es recurrir a los muchos operadores que organizan expediciones en los cerros, valles y lagos del Parque Nahuel Huapi.

Operadores de Mountain Bike en la Patagonia

Dirty Bikes: Esta empresa desarrolla salidas diarias en bicicleta para conocer los más recónditos paisajes de la Patagonia. Los paseos transitan por caminos poco frecuentados, siempre con la asistencia de un guía experto que instruye en las técnicas del Mountain Bike. Hay excursiones tranquilas para principiantes y otras más dinámicas para ciclistas audaces. También hay salidas multi-deportivas, que incluyen bicicleta, kayaks y cabalgata. Además de proveer la bicicleta y el equipamiento de seguridad, Dirty Bikes ofrece traslado desde el hotel del turista hasta la Hostería el Retorno, base de las expediciones, donde se disfruta un delicioso té a la tarde. Al finalizar el día se transporta al turista de regreso al hotel. La empresa tiene su sede en Vice Alte O’Connor 681, en el centro de Bariloche.

Andes Cross: Los paseos en grupos reducidos y la atención personalizada son el sello distintivo de Andes Cross, que en sus promociones incluye traslado, alimentos, equipamiento y guía bilingüe.  Las excursiones bordean los lagos más atractivos de la región y llegan a la frontera con Chile, cruzando el Río Manso en kayak. La duración de los paseos varía de uno a varios días, con la posibilidad de quedarse en un camping agreste. Puedes realizar consultas a 54-2944-1563-3581.

Bike Way: La aventura es el objetivo rector de las travesías de Bike Way, orientadas a todo tipo de ciclista. Entre otras excursiones, la empresa ofrece recorridos imperdibles por los lagos, volcanes y termas de los Andes, así como paseos por los alrededores de Bariloche durante medio día o un día completo, conociendo los paisajes emblemáticos. La empresa se encarga del traslado, los alimentos y las bicicletas para garantizar el máximo disfrute de los ciclistas. La dirección de Bike Way es Moreno 237, y el teléfono  54-2944-456571.

Lengal: Esta empresa familiar (padre e hijo amantes del Mountain Bike) ha crecido hasta consolidarse como una de las más atractivas propuestas en travesías de montaña. Hay trayectos específicos por cada punto de interés, así como excursiones de ocho días. El equipo profesional de Lengal cuida adaptar los paseos a las posibilidades y experiencia de cada participante. La empresa se encuentra en Jose Ingenieros 299, San Carlos de Bariloche.

Restaurant Butterfly: el arte de la cocina íntima y regional

El pintoresco restaurant Butterfly es uno de los sitios más recomendados para experimentar el placer de la alta cocina patagónica. Situado en Playa Bonita, a los pies del Lago Nahuel Huapi, Butterfly es una iniciativa de tres amigos: Edward, chef irlandés; Sebastian, sommelier alemán y Constanza, anfitriona argentina. El amor de los dueños por la gastronomía se refleja en cada  uno de sus creativos platos y en la acogedora atmósfera del local, un auténtico refugio de color y sabor en el espectacular paisaje barilochense.

El carácter íntimo es lo que da al restaurante su marca distintiva. Atendido por sus propios dueños, el lugar tiene espacio para seis exclusivas mesas, propiciando una atmósfera serena y familiar donde sentirse como en casa. Todas las mesas tienen vista al impresionante lago, incluyendo la terraza abierta perfecta para los días cálidos. La belleza natural armoniza con el arte que decora el interior del restaurante, donde se exhiben coloridas obras del pintor patagónico Egon Paul Hoffmann.

El innovador menú de Butterfly

La filosofía de Butterfly invita a dejarse llevar por los sabores regionales, apostando por productos típicos de la zona preparados de forma innovadora para cada cena. El menú es variante y consiste en una divertida degustación de siete platos con las delicias más representativas de Argentina. Lo mágico de Butterfly es que nunca sabes con qué grata sorpresa te puedes encontrar, ya que los ingredientes se seleccionan frescos cada día. El conejo relleno, bouillabaisse de langostinos y calamares, el lenguado estilo tailandés, el milhojas de frutos silvestres y la pera al sabayón con helado de vainilla y miel son solo una muestra de las exquisiteces que pueden hallarse durante una cena en Butterfly.

El sommelier, Sebastian, es el responsable de los perfectos maridajes, explicando las mejores opciones de vinos para acompañar cada plato. La carta de vinos del restaurant está en permanente transformación, fiel a la filosofía del lugar. Cada vino es seleccionado cuidadosamente por los dueños, incorporando periódicamente nuevos títulos para asombrar a los comensales.

El salón de Butterfly también es un escenario privilegiado para la celebración de eventos y fiestas privadas de hasta 30 personas, donde se brinda un servicio personalizado con un menú acorde a los gustos del cliente.

Esta pequeña joya de la gastronomía local se ubica en Hua Huan 7831, a la altura del kilómetro 7,9 de la Avenida Bustillo. Es importante efectuar la reserva con antelación, dado el espacio limitado y la elaboración fresca de nuevos platos cada cena. El teléfono de Butterfly es  (02944) 461441.

Las míticas chocolaterías de Bariloche

 Si viajas a Bariloche, el primer regalo que tus amigos te pedirán es el chocolate. Símbolo absoluto de la gastronomía local, el chocolate barilochense se distingue como uno de los más refinados del mundo, con una larga historia de tradición y evolución que conjuga las antiguas recetas europeas con las innovaciones únicas desarrolladas en la ciudad.

Desde que en 1947 la familia Fenoglio, maestros chocolateros de Italia, instalaran la primera fábrica de chocolate en San Carlos de Bariloche, este dulce se ha impuesto como uno de los productos típicos de la región gracias a la energía que ofrece en los climas helados de la montaña y a las deliciosas variantes que ha adoptado. Son muchas las chocolaterías que  han abierto sus puertas desde entonces ofreciendo a los visitantes los más deliciosos recuerdos de su visita a la ciudad.

Imposible quedarse en Bariloche sin dejarse tentar por las diversas chocolaterías de la ciudad. Cada una ofrece su original gama de elaboraciones artesanales, que incluyen toda clase de chocolates (en rama, bombones, con frutos secos…) y otras exquisitas dulzuras patagónicas.

Los templos del chocolate en Bariloche

Benroth

Con una producción a baja escala puramente artesanal, Benroth se define como “chocolate gourmet”, ofreciendo innovadoras elaboraciones con las más finas materias primas. La variedad de sus productos abarca tabletas, chocolates rellenos con y sin licor, chocolates con frutas secas, bombones, bocaditos, turrones y alfajores. Benroth tiene dos puntos de ventas en Bariloche: la fábrica en Beschtedt 569 y el local en Mitre 150.

Mamuschka

La tradicional muñeca rusa es la imagen identitaria de esta importante chocolatería, cuyo local esquinero entre las calles Mitre y Rolando es todo un emblema de los paseos por la ciudad. En esta pintoresca tienda puedes encontrar inimaginables creaciones a partir del chocolate: almendras rellenas, mousse con el típico dulce de leche, licores de crema, cerisette con licor de guindas… También se ofrecen otros productos dulces como los dátiles acaramelados, el mousse de limón y el mazapán casero con amaretto. Bombones en caja o lata (incluyendo cajitas artesanales personalizadas), golosinas infantiles, tabletas, turrones y el inigualable chocolate en rama completan la vasta propuesta de Mamuschka.

Del Turista

Directamente de los Alpes llegan las tradiciones chocolateras de Del Turista, de la mano de su maestro nacido en el Tirol italiano, Benito Cecco. Lo que en sus inicios fue una pequeña empresa familiar es hoy la de las fábricas de chocolate más grande de Bariloche, con una enorme planta de producción donde se elaboran nada menos que cuatro toneladas de chocolate, destinado en parte a la exportación.

En total, son más de 200 las variedades ofrecidas en las tiendas de Del Truista, todas elaboradas en su totalidad dentro de la fábrica, incluyendo la cobertura. Entre estos productos son ya clásicos el chocolate en rama, las trufas, los bombones, la fondue y el chocolate en taza, que puedes encontrar en las tiendas de Av. San Martín 252 y Mitre 239. Hay también módulos comerciales en numerosas ciudades del país.

 Rapa Nui

Más que una chocolatería, Rapa Nui es una gran confitería donde degustar todo tipo de delicias típicas, con un espacio para sentarse a disfrutarlas. El local se encuentra en Mitre 202 y presenta una irresistible exhibición de chocolates clásicos y novedosos, así como postres, helados y hasta productos artesanales salados. Varias décadas de tradición familiar en el arte confitero aseguran localidad de los chocolates Rapa Nui y todas sus elaboraciones.

Frantom  

Frantom se distingue por utilizar materias primas naturales de primera calidad sin agregados químicos ni margarina. En su fábrica de la Av. Costanera y Panozzi se puede observar en vivo la fabricación de las diversas clases de chocolates, además de adquirir exquisitos productos. Frantom también posee un imperdible local en la calle Mitre 183.

Fenoglio

Fenoglio tiene la distinción de ser la primera chocolatería de Bariloche, fundadora de esta mítica tradición. Sus productos de exquisita calidad se orientan a todos los sentidos y pueden encontrarse en cuatro puntos de venta en Bariloche: el Local 31 del shopping Las Terrazas, el Local 11 del Complejo Plaza Amancay (ambos abiertos solo en temporada), la tienda de Mitre 76 y el gran establecimiento de Avenida Bustillo km 1200, donde también se emplaza el didáctico Museo del Chocolate, un aporte de Fenoglio a la difusión de la historia internacional y local de este dulce.

Tante Frida

Aunque abrió en 1995, la tradición de Tante Frida se remonta a un siglo atrás, con la llegada de los inmigrantes suizos a la llamada Colonia Suiza. Allí se gestó una cultura del chocolate llena de delicadas mixturas, la cual llega hoy al local instalado en Mitre 660. Frutas bañadas, chocolates diet para diabéticos y acompañamientos de avellanas, cremas y otras delicias son algunos de los productos que puedes encontrar en Tante Frida, además de una amplia confitería donde beber un chocolate o capuchino junto a la mejor repostería.

Abuela Goye

Los encantadores locales temáticos de Abuela Goye envuelven a los visitantes con los aromas del chocolate en rama, las tabletas y las golosinas rellenas de frutas. También se venden postres, tortas, mermeladas, alfajores, licores y helados de producción artesanal, todo según las recetas de las familias fundadoras de la Colonia Suiza. Los hermanos Goye fueron, de hecho, los primeros habitantes del lugar. La fusión entre la tradición europea y patagónica es el sello distintivo de la empresa. Las tiendas de Abuela Goye en Bariloche son cuatro: Mitre 258, Quaglia 219, Av. Bustillo km 15,5 y Cerro Catedral.

La impresionante vista desde el Cerro Campanario

La diversidad del paisaje patagónico se aprecia en todo su esplendor desde la cima de los cerros. Con más de 1000 metros de altura, el Cerro Campanario ofrece uno de los panoramas más impactantes de Bariloche. Vale la pena ascender al cerro para contemplar la naturaleza a nuestros pies y respirar el aire fresco de montaña.

El Cerro Campanario se sitúa a 17 kilómetros de Bariloche y es uno de los sitios más visitados dentro del tradicional Circuito Chico. La base de la elevación se encuentra en el kilómetro 17,5 de la Avenida Bustillo, que conduce al lugar en un trayecto dinámico contemplando las costas del Lago Nahuel Huapi.

Una vez en las faldas del cerro, se puede subir a pie o en aerosilla. Ambas formas son igualmente disfrutables y proporcionan una experiencia única de aventura y ecoturismo. Para quienes gustan de la caminata, el ascenso se realiza por senderos de baja dificultad entre los frondosos bosques. Hay carteles informativos sobre la flora nativa, para que el turista conozca con mayor profundidad la riqueza ecológica de la región.

La subida en aerosilla, por su parte, es uno de los paseos clásicos de Bariloche. El tranquilo trayecto aéreo dura siete minutos en los que el viajero se siente suspendido y sumergido a la vez en la envolvente belleza del paisaje. El horario de la aerosilla se extiende hasta las 18 horas en invierno y las 19:30 en verano, y el pasaje cuesta unos 25 pesos argentinos.

 En los distintos tramos del ascenso la vista panorámica adquiere diferentes perspectivas, hasta llegar a los incomparables miradores de la cima. Allí se abarca un panorama de 360 grados que conjugan los sitios naturales más representativos de la geografía patagónica: el Lago  Nahuel Huapi, la Isla Victoria, el Lago Perito Moreno, los cerros Otto, López, Bellavista, Goye, Catedral y Capilla, las penínsulas San Pedro y Llao Llao, la laguna El Trébol, la Colonia Suiza y otros poblados de la zona. Los verdes, ocres y azules se mezclan en un paisaje que parece pintado. En invierno, la nieve emblanquece los árboles y cerros confiriendo al paisaje un encanto particular.

En lo alto del Cerro Catedral hay una cálida confitería donde se puede contemplar la vista mientras se toma una merienda caliente con delicias caseras, tanto en el salón –con amplios ventanales- como en las terrazas. El mirador de la confitería, con 20 metros de altura, ofrece el punto de vista más elevado para observar el paisaje. También hay una tiendita de souvenirs para llevarse un recuerdo de la zona, aunque sin duda los recuerdos más imborrables son los que quedan en la retina, tras haber contemplado uno de los panoramas más bonitos del continente.

Valle Encantado, magia milenaria

Los caudalosos ríos Limay y Traful se unen en el paraje llamado Confluencia, situado a 76 kilómetros de Bariloche, ya en la provincia de Neuquén. A causa de las aguas del embalse de la represa de Alicurá, el gran encuentro fluvial tiene hoy la apariencia de un gran lago. En su margen se extiende el Valle Encantado, uno de los escenarios naturales más fascinantes del Parque Nacional Nahuel Huapi.

El aspecto singular de este Valle está dado por sus misteriosas  formaciones rocosas de origen volcánico, que en su erosión emulan las más vistosas figuras, otorgando al lugar un tono mágico. Rocas con forma de castillos, leones, torres y catedrales góticas sorprenden a los visitantes entre impresionantes cerros. Algunas de las rocas han cautivado a los visitantes de tal manera que han sido bautizadas, como el afamado “Dedo de Dios”, el “Tren Expreso”, los “Leones Enamorados” o “El centinela del Valle”. Otras formaciones simplemente responden a los caprichos de la imaginación al mirarlas.

Otro de los emblemas del Valle es el cóndor de la región, que hace sus nidos en esta zona alimentándose de los muchos animales muertos de la estepa patagónica. El paisaje de la estepa ofrece diversas especies forestales: cipreses y pinos en las zonas altas y álamos y coirones en los márgenes fluviales. Allí habitan ciervos, zorros, roedores, guanacos y liebres, así como interesantes especies ictícolas siempre atractivas para la pesca.

El Valle del río Limay encuentra su encanto también en su valor histórico: hay vestigios de culturas aborígenes que habitaron el lugar hace unos 10 mil años. Las pinturas rupestres en las cavernas y los sedimentos biológicos en el lugar dan cuenta del carácter milenario del Valle.

Numerosas excursiones parten de Bariloche para descubrir los rincones del Valle Encantado con la orientación de un guía. El lugar es un ámbito privilegiado para practicar múltiples actividades al aire libre: trekking, escalada, cabalgatas, tours fotográficos, pesca deportiva y avistaje de aves, contemplando casi ochenta especies que viven en la zona.

En las inmediaciones del Valle Encantado hay cabañas donde alojarse, celebrar eventos o degustar un almuerzo para retomar energías y continuar con los paseos ecológicos dentro del llamado “Circuito Grande” de Bariloche.

Colonia Suiza en Bariloche


En las faldas del Cerro López, a 25 kilómetros de Bariloche, se encuentra la acogedora Colonia Suiza, una villa montañesa típica donde pasar gratas jornadas conociendo las tradiciones de la Patagonia.

Creada a fines del siglo XIX por los inolvidables hermanos Goye, se trata del primer asentamiento suizo de la región. A lo largo del siglo XX ha sido el hogar de varias familias suizas dedicadas a la agricultura, cuyos descendientes hoy pueblan el lugar orientados a la actividad turística. La antigua “Casa Grande” construida por Félix Goye, las casitas de madera, la escuela y la capilla conforman la estampa casi pictórica del encantador poblado, un verdadero tesoro histórico en las inmediaciones de Bariloche.

Cultura, naturaleza y gastronomía en Colonia Suiza

Desde Colonia Suiza parten atractivas excursiones por los paisajes del bosque y la cordillera. Caminatas y cabalgatas se orientan a sitios de gran interés como la Laguna Negra, el refugio Jakob y las laderas del Cerro López. Varias son las opciones de alojamiento disponibles en el lugar: campings veraniegos (el Goye, el Meli Hué y el Huenei Ruca), refugios familiares y hosterías.

Sin dudas, la gastronomía autóctona es el principal foco de atención turística de Colonia Suiza. Los fines de semana se realizan fiestas donde se preparan los tradicionales curantos, cocinados en un hoyo sobre piedras calientes durante horas, en un ritual cargado de magia que cautiva a pobladores y turistas. También se ofrecen asados, empanadas, postres caseros y finas frutas y verduras cultivadas en las granjas del lugar. Las tradiciones de los primeros pobladores son transmitidas de generación a generación, por lo que es posible disfrutar de dulces y quesos artesanales según recetas inmemoriales.

Estas delicias se ofrecen en los restaurantes, pubs y pequeñas casas de té de la Colonia, construidos siguiendo la arquitectura montañesa de la villa. Espectáculos musicales acompañan las comidas generando un ambiente divertido y muy pintoresco.

Para embeberse aún más de la historia y cultura de este sitio único, nada mejor que una visita al museo, donde se exhiben utensilios e instrumentos de los labradores de hace un siglo. También hay un bonito vivero, el Meli Hué, donde el aroma de la lavanda fresca se mezcla con el de los perfumes y jabones allí elaborados. Otros paseos emblemáticos son la  piscicultura donde se crían truchas y la feria artesanal de los domingos donde adquirir valiosos recuerdos de la visita al lugar.

Para llegar a Colonia Suiza en auto debe tomarse la Avenida Bustillo hasta el Km 18 y doblar a la izquierda por el Circuito Chico. Tras cuatro kilómetros y pasar el puente del lago Moreno, se toma otra vez el camino a la izquierda y se conducen tres kilómetros hasta el lugar. Hay líneas urbanas de autobuses que en temporada alta llevan a los turistas hasta Colonia Suiza, así como taxis y remises que ofrecen servicios hasta el lugar.

Paseos en Bariloche

Conocida por su asombroso entorno natural, la ciudad de San Carlos de Bariloche tiene muchos sitios sorprendentes en su interior. Hay encantadores paseos en Bariloche que te permitirán conocer su historia, su cultura y su pintoresca arquitectura, disfrutando de jornadas turísticas inolvidables sin necesidad de partir en excursión.

Paseos por la ciudad de Bariloche

El Centro Cívico

La arquitectura externa del  icónico Centro Cívico de Bariloche ofrece en sí misma un fantástico paseo para los ojos, con sus piedras montañesas, sus arcos medievales y su simbólico reloj en la Torre de la Municipalidad. Si deseas conocer de cerca la historia de la región, no te pierdas la visita al Museo de la Patagonia “Francisco P. Moreno”, en el ala este, el cual dedica sus salas a difundir el valor científico, etnográfico e histórico de la región.

La gran explanada de piedras de laja que reúne las construcciones del Centro es un área recreativa tradicional de Bariloche, donde los turistas se toman fotos con los típicos perros San Bernardo o nada más contemplar el impresionante lago Nahuel Huapi que se extiende hasta el horizonte.

Museo Paleontológico

La zona patagónica es rica en registros fósiles de especies extinguidas hace millones de años, entre ellas los dinosaurios. En el Museo de la Asociación Paleontológica de Bariloche se pueden apreciar restos óseos, garras y réplicas de estos animales jurásicos que habitaron la región. El interesante Museo se ubica en las calles 12 de Octubre y Sarmiento y abre de lunes a sábados entre las 16 a 19 hs.

Cerro Otto

A solo 5 kilómetros de Bariloche, conectado con la cuidad mediante la Avenida de los Pioneros, se encuentra el atractivo Cerro Otto con una variedad de actividades familiares. Además de los Centros de Esquí Nórdico y Piedras Blancas, el Cerro Otto cuenta con dos puntos de gran interés cultural: la Confitería Giratoria y la Galería de Arte. En la primera se pueden disfrutar deliciosos dulces caseros mientras se contempla una increíble vista de 360º desde la cima de la montaña. En la Galería, abierta de 10 a 18 hs, se exhiben réplicas tamaño natural de las obras de Miguel Ángel. El paseo se inicia ya en la base del Cerro, con el trayecto en los tradicionales teleféricos.

Artesanías regionales

Los paseos de compras son una estupenda alternativa para conocer las tradiciones de la región y a la vez adquirir un bonito recuerdo del viaje. En la Feria Artesanal Municipal hay exposiciones y ventas de artesanos barilochenses, abiertas todos los días en las calles Moreno y Villegas. En esta misma dirección puedes visitar también la Casa de Artesanías Mapuches, donde apreciarás preciosos trabajos textiles de este pueblo originario de la Patagonia. Otro imperdible paseo artesanal es la Asociación de Artesanos de Bariloche, ubicada en Elflein 38.

La costanera

A pasos del centro de Bariloche la naturaleza se despliega a pleno en la costanera del Lago Nahuel Huapi, paralela a la Avenida 12 de Octubre. Caminando, en bicicleta o en auto se puede bordear el paisaje lacustre partiendo del puerto de San Carlos hasta el puente del río Ñireco. Además de increíbles panoramas naturales, por la costanera se contemplan construcciones típicas que dan un aire mítico al paseo.

Playa Bonita

A solo 8 kilómetros de la ciudad por la Av. Bustillo se encuentra la célebre Playa Bonita, muy fácil de acceder en auto o por varias líneas de autobús. Las arenas bañadas por el Lago son un área de encuentro muy concurrida en verano, con un completo parador que brinda servicios gastronómicos y turísticos.

Esquiar en Bariloche

Durante la temporada invernal, los cerros de Bariloche se convierten en magníficas pistas deportivas para esquiadores expertos y principiantes. El esquí es uno de los principales atractivos de este destino, gracias a sus centros de primer nivel en un entorno natural excepcional. Si quieres vivir la experiencia única de esquiar en Bariloche, la temporada se extiende de junio a setiembre, cuando los cerros están nevados.

Centros de esquí en Bariloche

Cerro Catedral Alta Patagonia

Con su privilegiada altura de casi 2 mil metros, sus 200 hectáreas esquiables y sus casi 100 kilómetros de pistas preparadas, el Cerro Catedral es el principal centro de esquí no solo de Bariloche sino de toda Sudamérica. El cerro cuenta con cuarenta medios de elevación para llegar a todas sus áreas con rapidez y seguridad. Los innovadores cañones de nieve artificial mantienen las pistas a la perfección independientemente de las condiciones climáticas.

Sus múltiples niveles, pendientes y senderos ofrecen gran variedad de estilos y modalidades de esquí, tanto para deportistas profesionales como para quienes viven la experiencia por primera vez.  Las pistas están señalizadas según su grado de dificultad, siendo aptas para el esquí alpino, de travesía y de fondo. También hay zonas fuera de pista para que los más audaces disfruten con el free-ride. El snow-board, trineos, snow tubing, montañismo y mountine bike se suman a la gama de actividades para todos los gustos.

Las escuelas de esquí del Cerro ofrecen instrucción para amateurs y avanzados, en clases grupales o individuales.  También hay una completa gama de servicios turísticos, gastronómicos y de alojamiento, incluyendo guardería para niños y una gran área de estacionamiento.

Este sitio turístico ineludible de la temporada invernal se ubica a 19 kilómetros de San Carlos de Bariloche, por el acceso asfaltado que se desvía en el Km 8 de Avenida Bustillo. Cada media hora parten de la ciudad autobuses que conducen a la base del Cerro. El horario para visitarlo es de 9 a 17 horas.

Centro de Ski Nórdico

Las empinadas laderas del Cerro Otto son un perfecto escenario para esquiar. Allí se instala el Centro de Ski Nórdico, que funciona durante toda la temporada de invierno manteniendo las pistas con máquinas de nieve. Como indica su nombre, el centro se dedica a la especialidad nórdica, donde los esquiadores pueden desplazarse entre senderos del bosque e incluso avanzar en subida gracias a la forma especial del esquí.

La Escuela del Centro que arrenda los equipos y da divertidas clases a partir de los 5 años de edad. También se pueden practicar otros deportes como recorridos en cuatriciclos, motos de nieve y caminatas en raquetas. El Centro de Esquí se encuentra a pocos minutos de la ciudad, sobre el Km 1 de la Avenida de los Pioneros.

Piedras Blancas

También sobre el Cerro Otto se encuentra el tradicional complejo Piedras Blancas, el primero de la región fundado por el célebre andinista Otto Meiling. El centro cuenta con seis hectáreas de pendiente para practicar esquí alpino y otros deportes invernales. Piedras Blancas se ubica en Camino Cumbre Cerro Otto, Km 6.

Refugio Neumeyer

En el Valle del Chalhuaco, a 18 kilómetros de la ciudad de Bariloche, se encuentra el cálido Refugio Neumeyer, un centro recreativo de montaña con nueve senderos señalizados donde realizar esquí de fondo, esquí de travesía y trekking invernal con raquetas. Las actividades del centro están pensadas para toda la familia y no requieren de preparación física especial.

Qué ver en Bariloche

Rodeada de cerros, lagos y bosques, San Carlos de Bariloche tiene un sinfín de atractivos turísticos tanto en su entorno natural como en su pintoresco interior. Durante tu estadía siempre tendrás un lugar nuevo para visitar y sorprenderte. Si necesitas una guía sobre qué ver en Bariloche, te enseñamos los diez sitios que no puedes dejar de conocer.

1. Centro Cívico

Situado en plena ciudad de Bariloche, a orillas del Nahuel Huapi, el Centro Cívico es un conjunto de edificios de estilo montañés y medieval, inaugurado en 1940. Por su peculiar arquitectura y las importantes instituciones que allí funcionan, el Centro Cívico es el sitio más representativo de la ciudad.

En los distintos establecimientos se encuentran la Municipalidad con su icónico reloj, la Secretaría de Turismo, la Biblioteca Faustino Sarmiento, el Museo de la Patagonia Francisco P. Moreno, el ex Correo (actualmente un museo), la Policía, y la ex Aduana. Los edificios dan a una gran plaza que alberga un monumento ecuestre a Julio A. Roca. Durante la noche, las luces que iluminan el Centro Cívico le aportan un aura aún más encantadora.

2. Catedral “Nuestra Señora del Nahuel Huapi”

Inaugurada en 1946, esta construcción deslumbra por su belleza arquitectónica y su ubicación al margen del Lago Nahuel Huapi. De torres elevadas y estilo neogótico, la iglesia fue construida en nobles materiales y guarda diversas joyas artísticas: la Madonna tallada en el portal, las catorce piezas del Viacrucis y, sobre todo, los magníficos vitrales con imágenes de la historia de Bariloche. La Catedral se emplaza sobre preciosos jardines de uso recreativo, en l intersección de las calles Almirante O’Connor y Beschtedt.

3. Lago Nahuel Huapi

La zona lacustre donde se sitúa Bariloche tiene en el Lago Nahuel Huapi su atractivo principal. Con una superficie de 560 km2, este lago de origen glaciar divide las provincias de Río Negro y Neuquén, bordeando varias localidades con sus aguas plácidas y turquesas. Sobre el lago se encuentra el Parque del mismo nombre, un área de gran importancia ecológica donde apreciar la fauna y flora autóctonas de la región. Varias son las excursiones que pueden hacerse sobre el Lago Nahuel Huapi, tan magnífico para la navegación como para la pesca.

También es de gran popularidad el llamado Circuito Chico, que rodea el lago partiendo de la ciudad por la Av. Bustillo, recorriendo algunos puntos emblemáticos  como la Bahía Serena, la Isla Huemul, Playa Bonita, la Península San Pedro y de Llao Llao, entre otros.

4. Cerro Catedral

Más de 2000 metros de altura y 1200 hectáreas esquiables hacen del Cerro Catedral el centro de esquí más importante de América del Sur y el eje de las actividades de invierno en Bariloche. Entre junio y setiembre –temporada alta- el cerro se puebla de turistas ávidos de disfrutar los deportes de nieve. El resto del año es posible realizar agradables visitas y ascender hasta la cumbre a través de los numerosos medios de elevación, para contemplar el deslumbrante paisaje patagónico. El Cerro Catedral se ubica a 19 kilómetros del centro de Bariloche, y puede accederse fácilmente a través de caminos asfaltados.

5. Cerro Otto


Conocido por ofrecer la vista más espectacular de Bariloche, el Cerro Otto se ubica a solo 5 kilómetros de Bariloche por la Avenida de los Pioneros. Laderas cubiertas de cipreses, paseos en teleférico, zonas de esquí y diversas actividades recreativas conforman la atractiva propuesta de esta elevación de 1400 metros de altura. El sitio icónico del Cerro Otto es su Confitería Giratoria, donde degustar un chocolate caliente mientras se disfruta un panorama de 360º.

6. Museo del Chocolate

El chocolate barilochense es conocido en todo el mundo por su calidad única. En homenaje a este tradicional dulce, la chocolatería Fenoglio ha instalado el Museo del Chocolate, donde los turistas tienen la oportunidad de conocer la historia internacional y local así como el proceso de elaboración de este alimento. A través de vitrinas se puede observar a los maestros elaborando las distintas variedades de chocolate. Al final del recorrido se ofrecen varias delicias para degustar. El Museo se ubica en Av. Bustillo 2000.

7. Isla Victoria

La mayor isla del Lago Nahuel Huapi es uno de los destinos preferidos de las excursiones lacustres. Esta maravilla ecológica cuenta con 31 km2 de áreas protegidas, entre las cuales se encuentra la única reserva natural de arrayanes de la región. Cerros, valles, bosques y espléndidos puertos naturales integran el paisaje de la Isla Victoria, valiosa por su gran biodiversidad. En su interior coexisten especies de flora nativa y exótica, además de numerosos ejemplares de aves autóctonas. También hay importantes vestigios históricos de los indígenas que habitaron la isla antes de la conquista española en el siglo XVII. Las excursiones a la Isla Victoria parten del Puerto Pañuelo, en la Península de Llao Llao.

8. Cerro Tronador

A 90 kilómetros de la ciudad se ubica este cautivante cerro de tres picos, conocido por su anfiteatro rocoso natural, denominado “Garganta del Diablo”. Las excursiones al Cerro Tronador permiten acceder a la  Cascada Los Alerces, en un marco natural de maravillosos ríos y lagos.

9. Lago Gutiérrez

Este espejo de agua se expande entre los cerros ofreciendo un panorama sereno que invita a numerosas actividades acuáticas. Muchos turistas prefieren la tranquilidad del Lago Gutiérrez para pescar, pasear en kayak, realizar cabalgatas lacustres o simplemente pasar un día de verano en la costa. Este imperdible paseo se encuentra en el Parque Nacional Nahuel Huapi, 11 kilómetros al sur de Bariloche.

10. Mirador Atalaya

A 25 minutos de la ciudad se encuentra el Mirador Atalaya, desde donde se contempla un impactante panorama de las bellezas naturales del Parque Nahuel Huapi. Además de tomar magníficas fotografías, en el entorno del Mirador se pueden realizar mini-trekkings. También hay un restaurante de cocina regional para completar el paseo.